Esto me sucedió momentos antes de llegar a realizar la regresión. Con los ojos cerrados, en estado relajado, vi de repente una luz intensa violeta, brillante, en mi tercer ojo, fluyendo hacia adelante como si fuera un tunel. Sorprendente y maravillosa, por unos minutos esa luz permaneció.
Comienzo de la regresión:
Primera visualización:
Me veo en el espacio... frente a mi, el Arcángel Miguel, flotando con su espada, mirándome, como invitándome a ese viaje. Detrás de él una galaxia. Me invadió una profunda paz y su protección.
Me vi contemplando una ciudad, algo que nunca había visto, creí estar en otro planeta. Esta visión fue breve, no la mencioné en el momento.
Esta es una imagen aproximada de lo que vi, aunque no exactamente:
Aparezco allí, dentro de esa ciudad, en una especie de cuevas o pasajes, había arena en el piso. No había seres a la vista, solo yo estaba allí. Aquellas estructuras eran algo así, con muchos pasajes y aberturas más amplias que lo que se ve en la imagen, pero algo muy similar:
Yo demoraba en dar una respuesta, me percibía como energía, tanto masculina como femenina. No lograba verme físicamente. Coco volvió a preguntar. Dije mujer, por definirme en algo, pero seguía sintiendo ambas energías y no podía visualizar mi cuerpo.
Estuve un rato allí en ese lugar, sin ver más que esas estructuras como cuevas.
Coco: Sali del lugar, seguí caminando. Qué ves?
Aparezco en la Tierra. Como un hombre joven.
Coco: Donde estás?
Yo: En la Tierra.
Coco: En qué país estás?
Yo: En Irlanda.
Coco: cual es tu nombre?
Yo: Elías.
Coco: Que edad tenés Elias?
Yo: 28 años.
[PARÉNTESIS: hace poco tiempo descubrí que el origen de mi apellido materno es irlandés, desde allí viene el árbol genealógico.]
Coco: Que ves Elias?
Yo: campo, veo campo y vegetación. Camino por una carretera. Es de día.
Coco: Hay alguien más contigo?
Yo: No. Estoy solo.
Había una playa cerca, pero nadie alrededor.
Coco: Qué más ves?
Yo: Veo naves que se acercan. Son muchas.
Eran muchas naves, plateadas y brillantes.
Coco: Les tenes miedo a esas naves?
Yo: No. Nos protegen. Cuidan la humanidad.
Comencé a caminar más rápido, buscando un punto más alto donde pudieran verme. Buscaba el contacto con esas naves, sabía quienes eran y quería “volver” con ellos. Esa fue la sensación que sentí. Las naves no descendieron.
Avanzamos 10 años:
Me veo con una familia constituida.
Vivíamos en una casa, en el campo. Había caballos.
Coco: Donde estas Elias?
Yo: Estoy en mi casa.
Coco: Tenes familia?
Yo: Si. Esposa y 3 niños (2 varones, 1 niña)
Coco: Como se llama tu esposa?
Yo: Leonor.
Coco: Sos feliz?
Yo: Sí, soy feliz.
Coco: En qué trabajas Elias?
Yo: Hay una fábrica de hierros.
Entré a esa fábrica, pero no me vi trabajando, sino como visitando el lugar.
La mayoría del tiempo estudiaba y buscaba información sobre algo que no pude ver.
Coco: Sali de allí. Ves las calles? Qué ves?
Yo: Si. Veo cachilas. Gente que va y viene.
Veía vehículos antiguos, gente con sombreros, una escena del siglo XIX.
Coco: Volvé a tu casa. Qué hace Leonor?
Yo: Cuida a los niños. Y escribe, es escritora.
Coco: Que haces tu alli?
Yo: Es de noche. Camino por el campo... veo seres. Aparecen al atardecer y por las noches.
Coco: Cómo son esos seres?
Yo: Son altos, con túnicas blancas.
Aquellos seres eran de apariencia humana pero más altos, rubios, ojos claros, vestían túnicas blancas y tenían una mirada penetrante.
Coco: Qué hacen esos seres?
Yo: Nos cuidan. Protegen a los humanos y el Planeta.
Coco: De qué nos cuidan?
Yo: De los oscuros.
Dije susurrando (dudando lo que iba a decir): Viven bajo tierra.
Me costaba creer lo que había dicho. A lo que quise agregar: "Pero en otra dimensión". Pero me negué a decirlo, me parecía absurdo, no sabía de donde me venía esa información. Mi razón se opuso y callé.
Avanzamos en el tiempo:
Coco: Dónde estas Elías?
Yo: En el campo, a caballo. Es de noche.
Coco: Sos feliz?
Yo: Siento tristeza.
Coco: Qué ocurre?
Yo: Mi esposa, está enferma.
Me vi en la habitación, parado al lado de la cama donde ella estaba (una cama antigua, de hierro). La vi renunciando a la vida y sentí aquel momento de dolor. A mi lado un doctor y mis hijos. Era el momento de su partida. Sentí una profunda angustia que no me dejaba hablar. Lloré.
Coco: Dejala partir, estará rodeada de luz, en paz. Es hora de dejarla partir Elías.
Avanzamos en el tiempo:
Veo mi momento de partir. A los 75 años, caí frente a la casa, en el pasto, de un paro cardíaco. Vino mi hija. Y comencé a ver la escena fuera de mi cuerpo físico.
Me elevo… veo seres de luz que me reciben con total amor. Me hablan del amor incondicional, del trabajo en equipo.
Coco: Ellos tienen un mensaje para entregar. Cual es ese mensaje?
Yo: No logro interpretar. No lo sé.
Luego entendí que el mensaje era simplemente aquel:
Amor incondicional, trabajo en equipo.
Coco: Tu ángel, tiene un mensaje para ti. Lo podes decir, o guardarlo para ti. Logras recibir ese mensaje?
Yo: Si, me lo ha dado. Servir. Ese es el mensaje para mi.
Gracias Coco por guiarme en este viaje a otros tiempos.
Anécdota días antes de realizar la regresión:
Comienzo de la regresión:
Primera visualización:
Me veo en el espacio... frente a mi, el Arcángel Miguel, flotando con su espada, mirándome, como invitándome a ese viaje. Detrás de él una galaxia. Me invadió una profunda paz y su protección.
Me vi contemplando una ciudad, algo que nunca había visto, creí estar en otro planeta. Esta visión fue breve, no la mencioné en el momento.
Esta es una imagen aproximada de lo que vi, aunque no exactamente:
Coco: Donde estas?
Yo: No lo sé, veo cuevas.
Coco: Sos hombre o mujer?
Yo: No lo sé, veo cuevas.
Coco: Sos hombre o mujer?
Yo demoraba en dar una respuesta, me percibía como energía, tanto masculina como femenina. No lograba verme físicamente. Coco volvió a preguntar. Dije mujer, por definirme en algo, pero seguía sintiendo ambas energías y no podía visualizar mi cuerpo.
Estuve un rato allí en ese lugar, sin ver más que esas estructuras como cuevas.
Coco: Sali del lugar, seguí caminando. Qué ves?
Aparezco en la Tierra. Como un hombre joven.
Coco: Donde estás?
Yo: En la Tierra.
Coco: En qué país estás?
Yo: En Irlanda.
Coco: cual es tu nombre?
Yo: Elías.
Coco: Que edad tenés Elias?
Yo: 28 años.
[PARÉNTESIS: hace poco tiempo descubrí que el origen de mi apellido materno es irlandés, desde allí viene el árbol genealógico.]
Coco: Que ves Elias?
Yo: campo, veo campo y vegetación. Camino por una carretera. Es de día.
Coco: Hay alguien más contigo?
Yo: No. Estoy solo.
Había una playa cerca, pero nadie alrededor.
Coco: Qué más ves?
Yo: Veo naves que se acercan. Son muchas.
Eran muchas naves, plateadas y brillantes.
Coco: Les tenes miedo a esas naves?
Yo: No. Nos protegen. Cuidan la humanidad.
Comencé a caminar más rápido, buscando un punto más alto donde pudieran verme. Buscaba el contacto con esas naves, sabía quienes eran y quería “volver” con ellos. Esa fue la sensación que sentí. Las naves no descendieron.
Avanzamos 10 años:
Me veo con una familia constituida.
Vivíamos en una casa, en el campo. Había caballos.
Coco: Donde estas Elias?
Yo: Estoy en mi casa.
Coco: Tenes familia?
Yo: Si. Esposa y 3 niños (2 varones, 1 niña)
Coco: Como se llama tu esposa?
Yo: Leonor.
Coco: Sos feliz?
Yo: Sí, soy feliz.
Coco: En qué trabajas Elias?
Yo: Hay una fábrica de hierros.
Entré a esa fábrica, pero no me vi trabajando, sino como visitando el lugar.
La mayoría del tiempo estudiaba y buscaba información sobre algo que no pude ver.
Coco: Sali de allí. Ves las calles? Qué ves?
Yo: Si. Veo cachilas. Gente que va y viene.
Veía vehículos antiguos, gente con sombreros, una escena del siglo XIX.
Coco: Volvé a tu casa. Qué hace Leonor?
Yo: Cuida a los niños. Y escribe, es escritora.
Coco: Que haces tu alli?
Yo: Es de noche. Camino por el campo... veo seres. Aparecen al atardecer y por las noches.
Coco: Cómo son esos seres?
Yo: Son altos, con túnicas blancas.
Aquellos seres eran de apariencia humana pero más altos, rubios, ojos claros, vestían túnicas blancas y tenían una mirada penetrante.
Coco: Qué hacen esos seres?
Yo: Nos cuidan. Protegen a los humanos y el Planeta.
Coco: De qué nos cuidan?
Yo: De los oscuros.
Dije susurrando (dudando lo que iba a decir): Viven bajo tierra.
Me costaba creer lo que había dicho. A lo que quise agregar: "Pero en otra dimensión". Pero me negué a decirlo, me parecía absurdo, no sabía de donde me venía esa información. Mi razón se opuso y callé.
Avanzamos en el tiempo:
Coco: Dónde estas Elías?
Yo: En el campo, a caballo. Es de noche.
Coco: Sos feliz?
Yo: Siento tristeza.
Coco: Qué ocurre?
Yo: Mi esposa, está enferma.
Me vi en la habitación, parado al lado de la cama donde ella estaba (una cama antigua, de hierro). La vi renunciando a la vida y sentí aquel momento de dolor. A mi lado un doctor y mis hijos. Era el momento de su partida. Sentí una profunda angustia que no me dejaba hablar. Lloré.
Coco: Dejala partir, estará rodeada de luz, en paz. Es hora de dejarla partir Elías.
Avanzamos en el tiempo:
Veo mi momento de partir. A los 75 años, caí frente a la casa, en el pasto, de un paro cardíaco. Vino mi hija. Y comencé a ver la escena fuera de mi cuerpo físico.
Me elevo… veo seres de luz que me reciben con total amor. Me hablan del amor incondicional, del trabajo en equipo.
Coco: Ellos tienen un mensaje para entregar. Cual es ese mensaje?
Yo: No logro interpretar. No lo sé.
Luego entendí que el mensaje era simplemente aquel:
Amor incondicional, trabajo en equipo.
Coco: Tu ángel, tiene un mensaje para ti. Lo podes decir, o guardarlo para ti. Logras recibir ese mensaje?
Yo: Si, me lo ha dado. Servir. Ese es el mensaje para mi.
Gracias Coco por guiarme en este viaje a otros tiempos.
Anécdota días antes de realizar la regresión:
Era diciembre, días seguidos a la iniciación de la maestría, con la sensibilidad a flor de piel como después de cada iniciación. Me encontraba en mi trabajo. En medio de la jornada laboral quedo en silencio por un segundo... Tal si fuera una transmisión telepática, en aquel silencio, escucho claramente una voz en mi mente que pronuncia una palabra: "Lemuria". Fue una voz desconocida.
Sorprendida pensé: qué significa Lemuria?
Ni bien pude, googlie esa palabra y vi que se trataba de un continente perdido. No entedí el sentido. Luego olvidé aquel hecho.
Seguido de ese acontecimiento, pero sin relacionarlo, sentí una necesidad imperiosa de realizar una regresión, no sabía por qué. Y si bien hacía tiempo lo tenía en mente, sentí en aquel momento que no debía postergarla más.
Sorprendida pensé: qué significa Lemuria?
Ni bien pude, googlie esa palabra y vi que se trataba de un continente perdido. No entedí el sentido. Luego olvidé aquel hecho.
Seguido de ese acontecimiento, pero sin relacionarlo, sentí una necesidad imperiosa de realizar una regresión, no sabía por qué. Y si bien hacía tiempo lo tenía en mente, sentí en aquel momento que no debía postergarla más.
A los días de hecha la regresión, seguía intentando comprender que debía saber de aquella vida. Y hay 3 puntos donde nacen mis preguntas:
Donde estuve antes de aparecer en la Tierra?
Quienes eran los seres de las naves con quienes yo quería “volver”?
Quienes eran los seres de blanco que aparecían en el campo?
Pedí encarecidamente a mis guías que me ayudaran a encontrar las respuestas.
Como cada vez que consulto con ellos, me hacen llegar la respuesta claramente. Comienzo a ver el mensaje repetidas veces, en todos lados, en un libro, un mensaje, en la web, una canción, o algo que llega a mis manos, de la manera mas inesperada la respuesta se repite una y otra vez.
Seguido de esto y atenta a las señales que pudieran darme los guías, me ocurrió lo siguiente...
Comencé a recibir información masiva por distintos medios, numerosos correos con publicaciones de blogs, páginas, etc., que me llevaban a la misma información, asi como publicaciones en redes sociales, todas referían al mismo tema.
Todos y cada uno hablaban de lo mismo: Lemuria, el continente perdido y los seres intraterrenos.
Recordé lo sucedido en diciembre, aquella voz que pronunció esa palabra. Algo que nunca me había sucedido de una voz desconocida.
Recordé también las palabras que dudé en decir sobre aquellos seres que se manifestaban en el campo: que vivían bajo tierra, que estaban en otra dimensión.
Las respuestas a mis preguntas comenzaban a manifestarse claramente.
Sobre algo de lo que nunca había tenido conocimiento, comenzó a llegarme información.
Cito uno de los textos más completos:
Donde estuve antes de aparecer en la Tierra?
Quienes eran los seres de las naves con quienes yo quería “volver”?
Quienes eran los seres de blanco que aparecían en el campo?
Pedí encarecidamente a mis guías que me ayudaran a encontrar las respuestas.
Como cada vez que consulto con ellos, me hacen llegar la respuesta claramente. Comienzo a ver el mensaje repetidas veces, en todos lados, en un libro, un mensaje, en la web, una canción, o algo que llega a mis manos, de la manera mas inesperada la respuesta se repite una y otra vez.
Seguido de esto y atenta a las señales que pudieran darme los guías, me ocurrió lo siguiente...
Comencé a recibir información masiva por distintos medios, numerosos correos con publicaciones de blogs, páginas, etc., que me llevaban a la misma información, asi como publicaciones en redes sociales, todas referían al mismo tema.
Todos y cada uno hablaban de lo mismo: Lemuria, el continente perdido y los seres intraterrenos.
Recordé lo sucedido en diciembre, aquella voz que pronunció esa palabra. Algo que nunca me había sucedido de una voz desconocida.
Recordé también las palabras que dudé en decir sobre aquellos seres que se manifestaban en el campo: que vivían bajo tierra, que estaban en otra dimensión.
Las respuestas a mis preguntas comenzaban a manifestarse claramente.
Sobre algo de lo que nunca había tenido conocimiento, comenzó a llegarme información.
Cito uno de los textos más completos:
EL CONTINENTE DE LEMURIA, Bryon Picado
EL CONTINENTE DE LEMURIA,
DE LA CIUDAD INTRATERRENA DE TELOS Y DEL MAESTROASCENDIDO ADAMA
La Era Lemuriana tuvo lugar aproximadamente, entre 4,5 millones de años a.C. y cerca de unos 12.000 años a.C. Hasta el hundimiento del Continente de la Lemuria, y más tarde, de la Atlántida, existieron 7 grandes continentes sobre este Planeta.
Los territorios pertenecientes al continente gigantesco de la Lemuria incluían extensiones geográficas que ahora se encuentran bajo el Océano Pacífico, así como también Hawai, las Islas Orientales, las Islas Fiji, Australia y Nueva Zelanda. También abarcaba territorios en el Océano Índico y Madagascar. La costa oriental de la Lemuria también se extendía hasta el Estado de California, en los Estados Unidos, y parte de British Columbia, en Canadá.
Por mucho tiempo, antes de la caída en su nivel conciencial, los Lemurianos vivían en una frecuen–cia correspondiente a la Quinta Dimensión (5D), y eran capaces de cambiar/trasladarse hacia de-lante o hacia atrás, de la Quinta a la Tercera Dimensión, y viceversa, a voluntad y sin mayor pro-blema. Esto podían hacerlo cuando lo desearan, solamente con la intención y las energías del cora–zón.
La raza Lemuriana era una mezcla de seres que inicialmente vinieron principalmente, de Sirio, Alfa Centauro, aunque, un número más pequeño de ellos provenían de otros planetas. Finalmente, es-tas razas se mezclaron en conjunto sobre la faz de la Tierra, y terminaron formando la Civilización Lemuriana. Para decirlo en pocas palabras, ésta fue una mezcla alucinante de razas. Realmente, la Lemuria fue la cuna de la civilización sobre este Planeta, fue la “Tierra Natal” que ayudó al eventual nacimiento de muchas otras civilizaciones. De forma posterior, la Atlántida se constituyó como otro Continente.
El Continente de la Lemuria prosperó grandemente hasta alcanzar -por algunos millones de años un estado paradisíaco y mágico. Finalmente, como resultado de guerras entre los Continentes más grandes del Planeta, se produjeron grandes devastaciones en estos dos Continentes de la Lemuria y la Atlántida. Hace unos 25.000 años, la Atlántida y la Lemuria constituían las dos más altas y grandes civilizaciones de ese tiempo, pese a lo cual, estuvieron batallando entre ellas, sobre la predominancia y validez de cada una de sus propias ideologías.
Los lemurianos y los atlantes tenían dos diferentes ideas acerca de cómo debían conducirse las demás civilizaciones existentes sobre la faz de la Tierra. A ese nivel, los lemurianos creían que aquellas otras civilizaciones con un nivel cultural menos evolucionado, debían proseguir su proceso evolutivo por sí mismas, a su propio ritmo, de acuerdo a su grado de comprensión y prosiguiendo el sendero elegido por ellos mismos.
Por su parte, los atlantes creían que todas aquellas culturas menos evolucionadas, debían pasar a dominio y control de las dos civilizaciones más evolucionadas. Esto causó una serie de guerras termonucleares entre la Atlántida y la Lemuria. Más tarde, cuando las guerras habían terminado y todo el polvo de estas conflagraciones se había asentado, no hubo ganadores.
Durante estas guerras devastadoras, la gente, que era altamente civilizada, rebajó su avance a niveles muy bajos, hasta que finalmente, se dieron cuenta de la futilidad de sus comportamientos bélicos. Al final, la Atlántida y la Lemuria se convirtieron en las víctimas de su propia y mutua agresión, y de esa manera, la Tierra Natal de ambos continentes llegó a debilitarse grandemente a causa de esas guerras.
La gente, a través del Clero Sacerdotal, fue luego informada que dentro de menos de 15.000 años, ambos continentes (Lemuria y la Atlántida) se irían a hundir completamente dentro del mar. Los lemurianos y atlantes de aquellos días, en razón a que el tiempo de vida de la gente de esos tiem-pos, era por lo general, de 20.000 a 30.000 años, entendieron que muchas de las personas que habían sido responsables de los grandes estragos resultantes de las conflagraciones bélicas, vivirían en esos años del anunciado hundimiento, precisamente, para experimentar la destrucción de estos continentes.
En los tiempos de la Lemuria, el actual Estado de California en los Estados Unidos, era parte de los territorios lemurianos. Cuando los Lemurianos se dieron cuenta que su tierra estaba destinada a perecer, pidieron a Shamballa -la cabeza (ciudad Capital) de la Red Intraterrena de Agartha– el permiso para construir una ciudad debajo del Monte Shasta, con la intención de preservar su cultura y sus registros.
Como condición de que a ellos se les concediese el permiso para construir una ciudad y así formar parte de la Red de Ciudades Subterráneas de Agartha, ellos -los lemurianos– tenían que demostrar que habían aprendido sus lecciones referidas a desechar las guerras y la agresión. También tenían que probar esto ante otras instancias como la Confederación Galáctica de Planetas. Debían demostrar, pues, su aprendizaje de tales lecciones para así poder ser admitidos nuevamente como miembros de la Confederación Galáctica.
Cuando les fue concedido el permiso para construir su ciudad, se entendió que esta área sobreviviría a los cataclismos que ocurrirían sobre la faz de la Tierra. Para ello se contaba con una caverna en forma de domo muy grande que existía dentro del Monte Shasta.
Los Lemurianos construyeron su ciudad a la cual llamaron Telos, nombre que, en ese tiempo, también representaba el nombre de toda esa área, incluyendo California, y la mayor parte de los Estados Unidos que ahora se conoce como el Sud-Oeste estadounidense. Así, el área original de Telos también incluía todos los territorios ubicados al Norte del Monte Shasta, y toda aquella región a lo largo de la costa occidental hasta una parte de British Columbia, hoy formando parte de Canadá.
El nombre Telos significa “Comunicación con el Espíritu”, “Unidad con el Espíritu”, “Entendimiento con el Espíritu”.
Cuando Telos fue construida, fue diseñada para albergar a una población de 200.000 personas, como máximo. Sin embargo, cuando comenzaron los cataclismos en la Lemuria, solamente 25.000 personas pudieron llegar a la montaña y salvarse. Este es un número aproximado de lo que quedó de la cultura Lemuriana en la Tercera Dimensión (3D).
Con la debida anticipación, se habían trasladado los registros y archivos, desde la Lemuria a la ciudad subterránea de Telos, donde se habían construido los correspondientes Templos. La manifestación de la explosión que destruyó este Continente, vino un poco más temprano de lo que se esperaba, y ésa es la razón por la que mucha gente no pudo llegar a tiempo al Monte Shasta. Se conoce que la Lemuria, la Amada Tierra Natal, se hundió de la noche a la mañana, de un día para otro.
El Continente se hundió de una forma tan tranquila que casi todos los lemurianos estaban totalmente ajenos a lo que estaba ocurriendo. Prácticamente, todos estaban durmiendo cuando ocurrió este hundimiento.
En esas horas no existían condiciones climatológicas inusuales y, de acuerdo a una transmisión de Lord Himalaya dada a través de Geraldine Innocenti, en el año 1959 (la Llama Gemela del Maestro El Morya), una gran parte de los Sacerdotes que habían permanecido fieles a la Luz y a sus sagrados llamados, se mantuvieron en sus puestos y sin mayores muestras de miedo, hasta el final, cual si fueran capitanes de un barco que se hundía. Estos Sacerdotes permanecieron cantando y orando mientras se hundían debajo de las olas del mar.
Según él, “tiempo antes de que el Continente lemuriano se hundiera, los Sacerdotes y las Sacerdotisas de los Templos, fueron advertidos acerca de los cambios cataclísmicos venideros y, de esa manera, varios Focos o Antorchas del Fuego Sagrado fueron trasladados a Telos, mientras que otros fueron transportados a otros territorios que no irían a ser afectados. Muchas de estas Llamas fueron llevados al Continente de la Atlántida, a una específica ubicación, y fueron mantenidos y sustentados allí, por un considerable período de tiempo, mediante aplicaciones espirituales diarias.”
Justo antes de que la Lemuria se hundiera, algunos de estos Sacerdotes y Sacerdotisas, que inicialmente habían sido trasladados a la Atlántida, decidieron retornar a sus hogares en la Lemuria y, voluntariamente, decidieron irse abajo a las profundidades del mar, conjuntamente con el territorio y su gente, dando así, la asistencia necesaria con su radiación energética, y extendiendo el suficiente confort y la pérdida de miedo a toda la gente que se hundía conjuntamente con la Lemuria.
Ellos ofrecieron esta ayuda para contrarrestar el miedo, el cual, generalmente, aflora simultáneamente a la acción cataclísmica. Estos benefactores amorosos, por la radiación energética recibida de su Fuente, lograron controlar las energías y su sacrificio, logrando, literalmente, envolver las auras de la gente que se hundía. Así, en un manto de paz, asistieron a la creación de la liberación del miedo y, de esa manera, los cuerpos etéricos de esas corrientes de vida no fueron severamente afectados por el temor. Esa fue la forma en la que los cuerpos etéricos de estas personas se pre–servaron para futuras reencarnaciones, eximiéndose de tener que experimentar consecuencias trágicas más grandes.”
En el Libro de Lord Himalaya titulado: “Un Puente hacia la Libertad”, difundido en 1959, se dice lo siguiente: “Muchos miembros del Sacerdocio, ubicados estratégicamente en pequeños grupos a nivel de varias áreas, una vez que se inició el hundimiento, comenzaron a cantar y a orar, a medida que se sumergían bajo las aguas. La melodía que ellos cantaron fue la misma que hoy es conocida como “AuldLang Syne” (Nota del Traductor: No conozco la traducción del título de esta canción, tampoco es posible traducirlo, ya que estas palabras no existen en el Diccionario). La idea de esta acción era liberar a esta gente del impacto que, cada una de estas experiencias horrorosas, podría haber dejado una cicatriz muy profunda y un trauma en el cuerpo etérico y en la memoria celular de la gente, cuya curación les hubiera tomado muchas reencarnaciones.
A través de la acción y el sacrificio de aquellos Sacerdotes, que habían elegido permanecer juntos en grupos, cantando en las horas finales de la Lemuria, pudo mitigarse mucho del miedo emergente en esos momentos, y así se pudo mantener cierto nivel de armonía entre las personas. De esta manera, el daño y los traumas a las almas de aquellos que perecieron en el hundimiento fueron grandemente disminuidos. Se dice que aquellos Sacerdotes, junto a los músicos, cantaron y oraron hasta que las olas y el agua alcanzaron el nivel de sus bocas. Sólo entonces, fue cuando ellos perecieron.
Durante la noche, mientras las masas de los lemurianos dormían bajo un estrellado cielo azul, todo terminó; la Amada Tierra Natal se sumergió bajo las olas y las aguas del Océano Pacífico. Ninguno de los Sacerdotes había abandonado su puesto, y ninguno de ellos había puesto en evidencia miedo alguno. ¡La Lemuria se hundió con dignidad!
“Auld Lang Syne” fue la última canción que se había escuchado sobre el territorio de la Lemuria, en esos momentos del hundimiento. La canción que ellos cantaron fue nuevamente puesta de manifiesto por parte de algunas personas de la Tierra, específicamente, a través de la gente irlandesa y, en esta canción, se introdujeron palabras muy proféticas: “Deben los viejos conocidos dejar de ser olvidados”.
De verdad, nosotros somos esos viejos conocidos, reuniéndonos nuevamente. Se puede decir, aquellos de nosotros, pertenecientes a este reino físico, reuniéndonos con esos otros seres amados, de una dimensión superior, nuestros antiguos amigos y miembros de nuestras familias de Telos, “todavía invisibles” para nuestro actual sentido de la vista, aunque, con un poco de suerte, por poco tiempo más.
Amigos míos, escuchen estas dos próximas frases muy bien en sus corazones:
– Antes de que nuestra Amada Lemuria se hundiera completamente, se había profetizado que un día, en algún futuro distante, muchos de nosotros nos iríamos a juntar nuevamente como grupo, y que cantaríamos esta canción otra vez, con el absoluto conocimiento de que la Victoria de la Tierra se había ganado dicho canto. El tiempo que ahora estamos viviendo no significa otra cosa que la celebración de este día largamente esperado, y el consiguiente cumplimiento de esta increíble profecía. Nosotros estamos ahora iniciando esa “reunión” largamente esperada.
– Casi con lágrimas en mis ojos, quiero hacerles conocer, de parte del Maestro Adama, que muchos de ustedes, que están leyendo estas palabras, estuvieron entre esas almas valerosas que sacrificaron sus vidas por el gran beneficio del colectivo de aquella humanidad lemuriana. Entonces, aplaudamos vuestro valor de ese entonces, y regocijémonos porque -una vez más- estamos afrontando juntos este retorno, para continuar nuestra gran Misión lemuriana de ayudar al Planeta Tierra y a su humanidad, en este proceso de su gloriosa ascensión.
Un aspecto de la misión de los lemurianos en Telos, ha sido la de mantener el equilibrio y las energías de la conciencia de ascensión para el Planeta Tierra, hasta un determinado momento en el que sus habitantes puedan hacer esto por sí mismos. Ahora ha llegado el tiempo para que nuestras dos civilizaciones, la lemuriana Intraterrena y la humanidad de la superficie, puedan hacerlo juntas como “Un Solo Corazón”.
La canción:
Auld Lang Syne (comienza en el min 1.30):
LA TIERRA DESPUÉS DEL HUNDIMIENTO DE LOS DOS CONTINENTES
Al mismo tiempo que la Lemuria se estaba hundiendo en las profundas aguas del Océano Pacífico, la Atlántida comenzó a temblar y a perder partes de su territorio, lo cual continuó por unos 200 años, hasta una etapa final donde el resto del continente se hundió completamente.
A su vez, por un tiempo de 2000 años después de acaecidas las catástrofes lemuriana y atlante, el Planeta continuó todavía temblando. En una situación en la que la Tierra había perdido dos grandes masas/territorios dentro de un período de 200 años, y el hecho de que el Planeta todavía estaba presenciando las consecuencias de la utilización de armas termonucleares, se mostraba el Planeta Tierra como un escenario que había sufrido un gran retroceso y trauma, lo que tuvo que demandar de ella, muchos miles de años para lograr un nuevo equilibrio y así volver a ser hospitalaria.
Por cientos de años después de la destrucción de ambos continentes, continuaron arrojándose hacia la atmósfera de la Tierra, una gran cantidad de desechos, razón por la cual, el Planeta nunca más volvió a brillar intensamente con la luz del día. Así también, la atmósfera se volvió muy fría dado que la luz del Sol no era capaz de penetrar apropiadamente, a través de los gruesos y densos desechos atmosféricos y, consiguientemente, sólo se podía sembrar muy poco alimento. De esta forma perecieron un gran porcentaje de animales y plantas.
¿PORQUÉ HOY EXISTE TAN POCA EVIDENCIA DE LOS RESTOS DE ESTAS DOS GRANDES CVILIZACIONES?
La razón es que las ciudades sobre el Planeta que no se hundieron, fueron sacudidas hasta convertirse en escombros. En su defecto, éstas fueron barridas por los terremotos o por maremotos gigantescos que, en algunos casos, pudieron ingresar -tierra adentro- decenas de kilómetros, destruyendo en su recorrido, la mayoría de las ciudades y otros lugares habitables. Las condiciones humanas en las que se desenvolvieron las civilizaciones que sobrevivieron a dichos cataclismos, fueron muy duras y dificultosas, debido a esta constante actividad de la Tierra.
En esas condiciones, la gente llegó a estar muy asustada, lo que contribuyó a que la calidad de vida de estas civilizaciones se deteriorase muy rápidamente. Sin embargo, aquellas personas que sobrevivieron a tales calamidades, tuvieron como principal legado, el hambre, la pobreza y las en-fermedades.
La estatura original de la humanidad en este Planeta era de aproximadamente 12 pies de altura (unos 3,50 metros). Así, por ejemplo, los Hiperbóreos fueron, y todavía son, de unos 12 pies de altura, aunque, en este tiempo, ninguno de ellos vive sobre la superficie del Planeta.
En aquellos años en que se hundió la Lemuria, a los lemurianos se les redujo su tamaño a tan solo 7 pies de altura (unos 2,10 metros de altura) y, en el presente, aún mantienen la altura de unos 7 a 8 pies (2,30 a 2,40 metros). Adicionalmente, hubo una mayor disminución del tamaño de la humanidad del Planeta y, por ello, la mayoría de nosotros, que vivimos sobre la superficie de la Tierra, somos de unos 6 pies de altura (1,80 metros) o menos.
Sin embargo, en la medida en que nuestra civilización evolucione, será restaurada la altura o estatura original de la humanidad. Incluso ahora, la gente sobre la superficie de este Planeta está aumentando gradual y significativamente su altura, mayormente, con relación a la altura que tuvo la gente -por ejemplo- de hace unos 100 años.
EL GOBIERNO DE TELOS
En Telos existen dos formas de gobierno. El Rey y la Reina de Telos, Ra y Rana Mu, son Maestros Ascendidos, quienes también son llamas gemelas, quienes forman un aspecto del gobierno de Telos. Ellos son los gobernantes que asumen las decisiones finales en Telos.
La segunda forma de gobierno es el Consejo Local llamado: El Consejo lemuriano de Luz de Telos, que está formado por 12 Maestros Ascendidos, 6 de los cuales son hombres y 6 mujeres, quienes sirven desde el Consejo, equilibrando la divinidad masculina con la divinidad femenina. El décimo tercer miembro (13º miembro), es el Maestro Ascendido Adama, en este momento, el Alto Sacerdote de Telos, quien oficia como Líder del Consejo y asume la decisión final cuando existe una suerte de -voto parejo o empate- en las resoluciones asumidas por ese Consejo.
Los Miembros del Consejo son seleccionados de acuerdo al nivel de los logros espirituales alcanzados, sus cualidades internas, su grado de madurez y el área de su especialidad. Cuando un Miembro del Consejo decide asumir otro nivel de servicio, la vacante es conocida por nuestra gente y aquellos que desean cubrir ese puesto en el Consejo, pueden postular.
Todas las propuestas son cuidadosamente estudiadas por el Consejo, por los miembros del Sacerdocio, así como por el Rey y la Reina de Telos. Precisamente, los Reyes de Telos son los que tienen la última palabra acerca de quién debe ser la persona escogida entre todos los postulantes para ser incorporado al Consejo.
LA CIUDAD DE TELOS
Telos es una ciudad bastante grande, donde vivimos aproximadamente entre un millón y un millón y medio de nosotros. También vivimos en varias otras áreas, aunque no estamos divididos en dife-rentes poblaciones. Sin embargo, entre todos compartimos el mismo gobierno local. La ciudad de Telos está dividida en 5 niveles, los cuales abarcan varias millas cuadradas de área, todas ellas ubicadas debajo del Monte Shasta.
1. EL PRIMER NIVEL:
Un gran porcentaje de nuestra gente vive debajo del domo del Monte Shasta, en el llamado Primer Nivel. En este nivel también se encuentran los edificios administrativos y públicos de la ciudad, así como varios templos. En el centro de este nivel está erigido nuestro Templo Principal, llamado el Templo de MaRa, caracterizado por una estructura de forma piramidal. Su interior puede albergar al mismo tiempo, a unas 10.000 personas. Este templo está dedicado al Sacerdocio de Melquisedek.
La pirámide es de color blanco, con un “coronamiento” (Nota del Traductor: Elemento arquitectónico colocado a modo de “corona” que se pone en la parte superior del Templo) llamado la “Piedra Viviente” que nos fuera donada desde Venus.
2. EL SEGUNDO NIVEL:
Este nivel es el lugar donde se realiza toda la producción y la manufactura de todos los elementos necesarios para la gente y la ciudad. Ésta es también un área donde están ubicadas varias escuelas para la asistencia a clases de los niños y de las personas adultas. Mucha de nuestra gente también vive aquí, en este nivel.
3. EL TERCER NIVEL:
Este nivel está consagrado íntegramente a la ubicación de nuestros jardines hidropónicos donde se cultiva toda la provisión de alimentos, en una extensión aproximada de 7 acres de terreno, área que cubre perfectamente nuestras necesidades más que suficiente, para que crezcan abundante-mente, una gran cantidad de alimentos que nos permiten proveer la cantidad de comida necesaria para un millón y medio de personas que vivimos en Telos. Este tipo de alimentos permite el crecimiento de una población fuerte, con cuerpos saludables que no envejecen.
Los jardines hidropónicos son capaces de producir cosechas permanentemente. Nosotros podemos cultivar alimentos mucho más rápido, utilizando tecnología hidropónica avanzada, con base en un suelo muy pequeño y mucha agua, para lo cual no precisamos utilizar compuestos químicos, tal como ustedes lo hacen en la superficie. Nuestro alimento es totalmente orgánico, el cual posee la más alta vibración. Nosotros incorporamos minerales orgánicos dentro del agua, para así alimentar a las plantas.
Nuestras cosechas son también incrementadas y aceleradas por la gran cantidad de luz, energía y vibración de amor existente en Telos. Ésta es la magia resultante de vivir en una Quinto Nivel de Conciencia Dimensional, la cual ustedes pronto la descubrirán, más probablemente, en la presente década o a principios de la próxima.
4. EL CUARTO NIVEL:
Este nivel contiene alguna jardinería hidropónica, algunas instalaciones manufactureras y un área muy grande para la naturaleza y los parques, así como pequeños lagos y fuentes.
5. EL QUINTO NIVEL:
Este nivel está totalmente consagrado a la Naturaleza. En él existen árboles muy grandes y altos, lagos y diferentes tipos de parques atmosféricos y éste es el lugar donde nosotros mantenemos a todos nuestros animales.
En este nivel de la Naturaleza, muchas plantas y animales han sido preservados, muchos de los cuales ustedes ya no los pueden ver en la superficie. Nuestros animales son todos vegetarianos y no se devoran entre ellos. Ellos viven, de un lado a otro, en total armonía, sin mayores miedos ni agresiones a la gente, y menos aún, entre ellos. Realmente, Telos es el lugar donde el león y el cordero yacen lado a lado, durmiendo juntos en total confianza.
LA NUEVA LEMURIA
Para todos quienes están leyendo estas palabras, déjennos decirles que la Lemuria nunca fue totalmente destruida, tal como ha sido percibida en vuestros tiempos presentes. En este tiempo, este Continente todavía existe en una frecuencia vibracional correspondiente a la Cuarta y Quinta Dimensiones, las cuales no son todavía visibles para su visión y percepción tridimensionales.
En la medida en que el velo que separa aquellas dimensiones continúa convirtiéndose en una cubierta, cada vez, más y más delgada, nosotros queremos asegurarles que en un futuro no muy distante, vuestra amada Lemuria, en su Nuevo Esplendor y Gloria, se revelará a sí misma, de una manera muy física y tangible.
En la medida en que ustedes se abran a sí mismos hacia una forma de vida consciente superior, y se purifiquen en relación a todos los sistemas de creencias erróneas y distorsionadas adoptadas en el último milenio, ustedes serán capaces de percibir a su amada Tierra Natal, una vez más y, even-tualmente, les será permitido ingresar en ella y ser recibidos por la Amada Lemuria, con todo el Amor y el Esplendor que Ella ahora puede ofrecerles.
Una vez más, ustedes serán invitados para unirse con nosotros en este lugar paradisíaco, de una manera muy tangible. En el tiempo del hundimiento, la Lemuria y todo lo que representó para este Planeta, fueron elevados a una frecuencia vibracional de la Cuarta Dimensión. De esa manera, ella continuó floreciendo y evolucionando hacia el nivel de perfección y belleza que ahora ha alcanzado, conjuntamente, con toda aquella humanidad que sobrevivió a esa catástrofe en aquel tiempo.
Si esta información hace que broten lágrimas de vuestros ojos y abre vuestros corazones para curar aquellos dolores que fueron enterrados dentro vuestro por mucho tiempo, déjenlos fluir. Permitid que fluyan vuestras lágrimas para que puedan curar cada parte de vuestro ser.
Permítanse a sí mismos sentir este flujo energético de sanación, y envuélvanlo en sus corazones mediante una respiración profunda de inhalación. Permitan que todos sus recuerdos y dolores puedan ser sentidos plenamente, sin suprimir o anular ninguno de ellos.
Ésta es la manera en la que -de una forma gradual e incrementada- ustedes lograrán su sanación. En la medida en que ustedes inhalen este aire lleno de este flujo energético de sanación, vuestro Yo (Ser) Superior disolverá y sanará para siempre, estas secuelas que les quedaron registradas desde esos tiempos. Pidan a su Yo (Ser) Superior que les asista en descubrir todos esos registros que los están reteniendo y frenando para avanzar a vuestra nueva y gloriosa realidad.
Os pedimos que en vuestra meditación diaria hagáis este trabajo fielmente, hasta que sintáis su finalización.
Conéctense con nosotros y con nuestro Amor, de corazón a corazón. Pueden pedir nuestra ayuda y estaremos ahí con ustedes, en la medida en que hagan el trabajo interior más importante.
Todos nosotros en Telos estamos muy ansiosos por ayudar a todos aquellos que, en su corazón, intenten comunicarse con nosotros. Somos una civilización que ha logrado grandes aperturas de corazón, y nuestra vibración late a la misma frecuencia que el Corazón de la Madre (Tierra) Divina.
Gradualmente, los dolores profundamente asentados en su ser, serán diluidos y, con seguridad, ustedes se sentirán más ligeros. La limpieza de este dolor también les ayudará a percibir en mejor forma, quiénes son realmente ustedes. Ello os ayudará a dar saltos gigantescos dentro de vuestra resurrección espiritual, emocional y física.
El Nuevo Día, el Nuevo Mundo están muy próximos a nacer. Muchos de nosotros hemos aprendido nuestras lecciones de Amor en la Nueva Lemuria, el Paraíso Perdido, el cual está pronto a emerger nuevamente.
Aquella parte de la Lemuria que permaneció fiel a la Luz y a su Llamado Sagrado, fue elevada a la Cuarta Dimensión en el momento del cataclismo. A decir verdad, nunca fue totalmente destruida, y solamente se destruyó todo aquel aspecto perteneciente a la Tercera Dimensión.
La Lemuria continuó siendo privilegiada y así, hasta hoy, pudo continuar su evolución hacia un nivel conciencial de Quinta Dimensión, donde existe en la actualidad, en una dimensión más alta.
Y Telos, nuestra Amada Telos y toda su gente maravillosa que vive ahí, son nuestra “Puerta de Ingreso” a este lugar maravilloso.
(Fuente: hermandadblanca.org)
Adama es el Sumo Sacerdote, el líder espiritual de la Sagrada Ciudad Lemuriana de la Luz llamada Telos, situada bajo el Monte Shasta en California. En Telos es el jefe del Consejo Lemuriano de la Luz, así como embajador y diplomático de los Contactos Galácticos con nuestros hermanos estelares, en nombre de la humanidad del interior y de la superficie del globo terrestre.
Mensaje del Maestro ascendido Adama
El diamante azul del Universo
El diamante azul del Universo
Sobre el Monte Shasta
Vinimos a recordar...
Canalización:
EL TEMPLO DE LA LLAMA VIOLETA DE LA CIUDAD DE TELOS
por el maestro Saint Germain,
Kwan Yin y mensaje final de Adama.
Meditación canalizada por Aurelia Jones para su libro "Telos"
Reflexión:
Aquella sensación de querer volver con los seres de las naves me deja certeza de que nuestras almas vienen desde otros lugares, otros planetas...
Las señales que he recibido, desde la palabra que llegó a mi mente, mas toda esta información que vino despues de distintas formas, me ha hecho conectar con esa memoria ancestral que todos traemos grabada en el corazón... Escuchemos esa voz.. fuimos ellos, compartimos vidas desde aquel antepasado que nos une y por miles de años nuestras almas se siguen encontrando.
Aquellas almas que evolucionaron a una dimensión más elevada, custodian desde siempre nuestra evolución, y alli están, dentro de nuestra amada Gaia, conectándose con nosotros, guiándonos, protegiéndonos. Abramos el corazón para recibir sus mensajes.
Las señales que he recibido, desde la palabra que llegó a mi mente, mas toda esta información que vino despues de distintas formas, me ha hecho conectar con esa memoria ancestral que todos traemos grabada en el corazón... Escuchemos esa voz.. fuimos ellos, compartimos vidas desde aquel antepasado que nos une y por miles de años nuestras almas se siguen encontrando.
Aquellas almas que evolucionaron a una dimensión más elevada, custodian desde siempre nuestra evolución, y alli están, dentro de nuestra amada Gaia, conectándose con nosotros, guiándonos, protegiéndonos. Abramos el corazón para recibir sus mensajes.
"De verdad, nosotros somos esos viejos conocidos, reuniéndonos nuevamente."
Con amor,
Jurema.
Con amor,
Jurema.







